
Momia egipcia. Imagen ilustrativa. Fuente: hayriyenur / Pexels
Durante siglos, el olor que rodea a las momias egipcias fue interpretado como el simple resultado del paso del tiempo. Sin embargo, investigaciones recientes han demostrado que ese aroma persistente es en realidad una compleja mezcla de compuestos orgánicos volátiles que conserva información química sobre los ingredientes utilizados en el proceso de momificación.
Un equipo de la Universidad de Bristol desarrolló un método que permite analizar el aire alrededor de las momias sin necesidad de extraer muestras físicas, evitando así el daño de vendajes o tejidos extremadamente frágiles. La técnica consiste en capturar los gases presentes en el espacio inmediato de los restos y analizarlos mediante un sistema de detección molecular capaz de identificar aceites, ceras y resinas antiguas.
El estudio examinó 35 muestras procedentes de 19 momias que abarcan más de dos mil años de historia egipcia. Los investigadores identificaron 81 compuestos químicos agrupados principalmente en cuatro categorías: grasas y aceites, cera de abeja, resinas vegetales y betún. Los resultados muestran que las fórmulas de embalsamamiento variaron considerablemente según el período histórico. Las momias más antiguas presentan mezclas relativamente simples, mientras que las de épocas posteriores emplearon combinaciones más complejas que incluían resinas costosas y bitumen.
El análisis reveló además que distintas partes del cuerpo podían ser tratadas con preparaciones diferentes, lo que sugiere un conocimiento técnico especializado por parte de los embalsamadores. Este nuevo enfoque ofrece a los museos y a los investigadores una herramienta rápida y no destructiva para estudiar restos humanos extremadamente delicados, permitiendo comprender mejor las prácticas funerarias sin comprometer su conservación.
Reflexión bíblica
La preocupación por la preservación del cuerpo tras la muerte, ampliamente documentada en Egipto, ofrece un contraste significativo con la visión bíblica, que centra la esperanza no en la preservación física sino en la promesa de la resurrección (Daniel 12:2). El estudio de estas prácticas funerarias ayuda a comprender el diverso paisaje religioso del mundo antiguo en el que posteriormente surgirían las tradiciones bíblicas.
Un hueso en España aporta posible evidencia de los elefantes de guerra cartagineses
La figura de los elefantes utilizados por Aníbal Barca durante la Segunda Guerra Púnica ha sido conocida principalmente a través de relatos históricos. Ahora, el hallazgo de un pequeño hueso en el sur de España podría ofrecer la primera evidencia arqueológica directa de estos animales en el campo de batalla.
El descubrimiento consiste en un hueso carpiano —parte de la extremidad anterior de un elefante— encontrado en un antiguo asentamiento fortificado cerca de Córdoba. El análisis estratigráfico y la datación del sedimento sitúan el objeto hace aproximadamente 2.250 años, coincidiendo con el período de las campañas cartaginesas en la península ibérica.
El hueso sobrevivió al quedar atrapado bajo los restos de un muro derrumbado, mientras que el resto del esqueleto probablemente se desintegró con el tiempo. En el mismo nivel arqueológico se recuperaron proyectiles esféricos de piedra, interpretados como munición de catapultas, lo que sugiere que el animal pudo haber muerto durante un enfrentamiento militar.
Aunque aún no se ha determinado con certeza la especie —podría tratarse de un elefante asiático o de una especie norteafricana hoy extinta— el hallazgo constituye un testimonio material excepcional de las campañas militares cartaginesas. Más allá de su tamaño modesto, el hueso representa una conexión tangible con los ejércitos que transformaron el equilibrio político del Mediterráneo antiguo.
Reflexión bíblica
Los conflictos entre grandes imperios que dominaron el Mediterráneo —cartagineses, romanos y otros— forman el trasfondo histórico del mundo en el que posteriormente se desarrollaría la historia bíblica intertestamentaria. Hallazgos como este permiten comprender el contexto militar y político que configuró las sociedades del entorno bíblico.
Escáneres modernos revelan enfermedades cotidianas en momias egipcias

Tomografía computarizada de momia egipcia. Fuente: Ricardo Carrasco III / Keck Medicine of USC
Las nuevas tecnologías médicas están permitiendo observar el interior de las momias sin abrir sus envolturas, ofreciendo una visión detallada de la vida y la salud de personas que vivieron hace más de dos mil años. Un estudio reciente basado en tomografías computarizadas analizó dos momias datadas entre 330 y 190 a. e. c., revelando detalles anatómicos y condiciones médicas hasta ahora desconocidas.
Los escáneres mostraron rasgos faciales bien definidos, además de signos claros de enfermedades degenerativas. Uno de los individuos presentaba una vértebra lumbar colapsada, indicio de dolor crónico en la espalda baja posiblemente causado por el envejecimiento y el desgaste físico. El otro individuo mostraba deterioro severo en la cadera y problemas dentales significativos, evidenciando los desafíos de salud que también enfrentaban las poblaciones antiguas.
La investigación demuestra que muchas dolencias consideradas modernas ya afectaban a las personas en la antigüedad, y subraya el valor de las técnicas no invasivas para reconstruir experiencias individuales del pasado. Los modelos tridimensionales generados a partir de las tomografías permitirán a investigadores y al público observar estos hallazgos en exposiciones futuras, ampliando la comprensión de la vida cotidiana en el Egipto antiguo.
Reflexión bíblica
Los textos bíblicos describen frecuentemente la fragilidad del cuerpo humano y el sufrimiento asociado al envejecimiento (Eclesiastés 12). El estudio médico de momias confirma que estas experiencias formaban parte de la condición humana desde tiempos remotos, recordando la continuidad de la vida humana a través de los siglos.




Barco ceremonial egipcio del siglo 1. Crédito: Christoph Gerigk ©Franck Goddio/Hilti Foundation


