
Conos de arcilla usados como portavelas en ceremonias religiosas. Fuente: Miriam Sela-Eitam/PBI Jerusalem
Durante casi un siglo, unos pequeños vasos de arcilla con forma cónica encontrados en decenas de sitios arqueológicos del sur del Levante desconcertaron a los investigadores. Estos objetos, conocidos como cornets, aparecen en numerosos yacimientos de Israel y Jordania, especialmente en contextos del período calcolítico, aproximadamente entre 4700 y 3800 aec.
Los fragmentos que permitieron avanzar en su interpretación fueron excavados entre 1931 y 1938 en el sitio de Teleilat el-Ghassul, cerca del Mar Muerto, en la actual Jordania. Décadas después, un equipo de investigadores de la Universidad de Tel Aviv decidió reexaminar el problema utilizando nuevas técnicas de análisis.
El estudio se centró en 35 vasos completos y cerca de 550 fragmentos conservados en el Pontificio Instituto Bíblico de Jerusalén. Mediante escaneo tridimensional, análisis microscópicos y experimentos arqueológicos, los investigadores intentaron reconstruir el “ciclo de vida” de estos objetos.
Los cornets presentan una característica curiosa: tienen bases puntiagudas que les impiden mantenerse de pie. Durante mucho tiempo se pensó que podían haber servido como recipientes rituales o elementos decorativos. Sin embargo, el análisis químico reveló restos de cera de abeja en su interior.
Esto llevó a una nueva hipótesis. Los investigadores sugieren que los vasos funcionaban como portadores de velas hechas con cera y mecha de lino. Experimentos realizados con réplicas demostraron que la llama se mantenía estable incluso con viento y que la cera solidificada impedía que la mecha tocara las paredes del recipiente.
Además, algunos de los vasos poseen pequeñas perforaciones laterales que, lejos de ser ornamentales, parecen haber servido como puntos de sujeción para sostenerlos durante procesiones.
Los investigadores proponen que los participantes de ceremonias religiosas fabricaban estos objetos específicamente para el ritual. Tras el evento, los vasos eran rotos deliberadamente y depositados en fosas sagradas, lo que explicaría las grandes acumulaciones encontradas en ciertos sitios.
Reflexión bíblica
El uso de recipientes, lámparas y objetos rituales en ceremonias públicas recuerda el papel simbólico de la luz en las tradiciones del antiguo Cercano Oriente. En la Biblia, las lámparas también ocupan un lugar central en el culto. En Éxodo 27:20 se ordena mantener encendida continuamente la lámpara del santuario con aceite puro de oliva. Aunque los contextos culturales son distintos, estos hallazgos arqueológicos muestran que la luz ritual tenía un significado profundo en muchas sociedades antiguas.
Un sello con nombres bíblicos emerge durante obras viales en Israel

Sello con nombre bíblico de la época del Primer Templo - Fuente: Autoridad de Antigüedades de Israel
Lo que comenzó como un proyecto de ampliación de carretera en el norte de Israel terminó revelando un hallazgo arqueológico inesperado. Mientras trabajaban cerca del intercambiador de Ein Tut, arqueólogos descubrieron un sello de piedra datado en el siglo VIII aec.
El pequeño objeto, tallado en una piedra preciosa de color marrón claro, lleva una inscripción en hebreo antiguo que dice: “Perteneciente a Makach, hijo de Amihai”.
El sello fue encontrado dentro de los restos de un gran edificio administrativo vinculado al Reino de Judá durante el período del Primer Templo. La ubicación del sitio sorprendió a los investigadores, ya que se encuentra en una zona que históricamente formaba parte del territorio del Reino de Israel.
Esto sugiere que la influencia administrativa de Judá pudo haber alcanzado regiones más septentrionales de lo que se pensaba anteriormente.
El sello presenta un pequeño orificio en su parte superior, lo que indica que probablemente se llevaba colgado al cuello como una forma de identificación oficial. Los sellos de este tipo se utilizaban para autenticar documentos o marcar mercancías.
La inscripción está dividida en dos secciones y está coronada por un motivo decorativo con cuatro granadas.
Este fruto aparece con frecuencia en la iconografía del antiguo Israel. En el relato bíblico de Números 13:23, los exploradores que regresan de Canaán llevan granadas como símbolo de la fertilidad de la tierra. Asimismo, 1 Reyes 7:18 describe decoraciones de granadas en los pilares del Templo de Salomón.
El descubrimiento del sello añade un nuevo nombre a la lista de individuos conocidos del período del Primer Templo y ofrece evidencia material de la estructura administrativa del reino.
Reflexión bíblica
Los sellos personales eran instrumentos importantes en el mundo bíblico. En Jeremías 32:10 el profeta describe la firma y sellado de un contrato de compra como parte de una transacción legal. Hallazgos como este ayudan a comprender cómo funcionaban los sistemas administrativos y jurídicos en las sociedades descritas en la Biblia.
Cofres funerarios de las “cantoras de Amón” descubiertos en Luxor
Una misión arqueológica egipcia ha descubierto en Luxor un conjunto excepcional de ataúdes pintados que arroja nueva luz sobre la vida religiosa del Egipto antiguo.
El hallazgo se produjo en la necrópolis de Asasif, situada en la ribera occidental del Nilo, frente a la antigua Tebas. Durante siglos, esta zona fue lugar de enterramiento de altos funcionarios y personal asociado a los templos.
En una cámara excavada en la roca, los arqueólogos encontraron 22 ataúdes de madera dispuestos en diez filas horizontales. Los cuerpos y las tapas fueron separados cuidadosamente para aprovechar al máximo el espacio del depósito funerario, lo que sugiere que el lugar funcionó como un repositorio colectivo.
Los ataúdes datan del llamado Tercer Período Intermedio, aproximadamente entre 1070 y 664 aec, una época de transición política entre las dinastías XXI y XXV.
Un detalle llamó especialmente la atención de los investigadores: muchos de los difuntos no están identificados por su nombre, sino por su título. El más repetido es “Cantora de Amón”.
Este título era utilizado por mujeres que participaban en rituales musicales dentro de los templos dedicados al dios Amón, cuyo principal santuario se encontraba en Karnak.
Además de los ataúdes y las momias, los arqueólogos hallaron vasijas utilizadas en los rituales de momificación. Entre ellas se encontraban ocho recipientes sellados con sus tapas de arcilla intactas, lo que abre la posibilidad de que aún contengan materiales orgánicos relacionados con los ritos funerarios.
Los expertos consideran que estos recipientes podrían aportar información valiosa sobre las prácticas de embalsamamiento y los rituales religiosos de la época.
Reflexión bíblica
La presencia de cantoras dedicadas al servicio del templo recuerda que la música también desempeñaba un papel importante en el culto de Israel. En 1 Crónicas 25 se menciona a grupos de cantores organizados para servir en el templo de Jerusalén. Aunque pertenecen a tradiciones religiosas diferentes, ambos ejemplos muestran cómo la música formaba parte esencial de la vida ritual en las antiguas sociedades del Cercano Oriente.












